Deliciosos platos, característicos símbolos y las copas del brindis que engalan nuestra mesa para
reunir a familiares y amigos.Navidad
Es la fiesta de la familia, por excelencia y es también la selección de una serie de hitos culinarios que están inconscientemente en nuestra mente y
en nuestras costumbres y la caracterizan precisamente por ello, pero la Navidad es ante todo el tiempo del alma, de la reflexión, de compartir, de regalar y de regalarnos nuevos motivos de vida,
nuevas metas y sobre todo nuevos sueños, que es en definitiva lo que nos permite siempre transitar mejor la vida. Fin de AñoEsta Fiesta impregnada de espíritu y deseos de amor tan
arraigada a todos, es también una celebración nostálgica. Inevitablemente a lo largo de la vida vamos perdiendo a los seres queridos, de una u otra manera, a esos seres del alma y del amor con los que paso a
paso transitamos la vida, con los que compartimos un bagaje incondicional de experiencia. Hoy ya no están y esa ausencia marcará imborrablemente este festejo.Lejos entonces de las
manifestaciones culinarias, del ajetreo de vajillas, de la dulce tarea de engalanar la casa, es el momento del reencuentro familiar, con los nuestros, "los que están", los amigos, es el momento de brindar.
Ese brindis tiene en esta última cena del año un tono especial, esa última copa a la que hay que darle tiempo y degustar sorbo a sorbo, debe estar a la altura de la fiesta y del momento, esa copa
significa muchas cosas, debe ser el último sorbo en el que depositemos no sólo el deseo de hacer realidad nuestros sueños, sino de comenzar a realizarlos. Despidamos el año como se merece, por nosotros,
por los que amamos, por los que no están y por todos los seres del mundo, deseándonos juntos el viejo deseo de "amor y paz". |